La vida de Jorge Luis Villarroel, el gendarme de 23 años que está internado en el Centro de Salud, todavía está en riesgo. Este joven oficial, oriundo de la localidad bonaerense de Villa Lugano, ya soportó una operación del bazo, tres diálisis e incluso ayer los médicos analizaban operarlo de la pierna izquierda para intentar mejorar su condición clínica.
“Este paciente estaba en situación crítica cuando llegó. Tuvimos que operarlo para salvarle la vida pero aún así sufrió un shock que nos impedía estabilizar sus signos vitales. Ahora esta estable, lo que representa una mejoría para la condición en la que lo recibimos pero todavía no podemos decir que está fuera de peligro”, explicó el médico Horacio Moreno Zilli, jefe de unidad crítica.
Villarroel está casado y es padre de una niña que tiene 10 meses y su madre viajó desde Buenos Aires para estar a su lado durante su recuperación. Este oficial, según dijo Moreno Zilli, supera el metro ochenta de altura y se encontraba en una excelente condición física. “El atlético estado del paciente y su edad esta favoreciendo el tratamiento porque además de las heridas en el bazo y en la pierna tiene lesiones en la columna vertebral que son de considerable gravedad. Tuvimos que dializarlo porque los golpes que sufrió durante el accidente provocó una serie de secreciones que afectan el funcionamiento de los riñones. Por el momento lo mantenemos estable pero no descartamos la posibilidad de que continúen surgiéndole lesiones”, agregó Moreno Zilli.
Condolencia
En el Centro de Salud, varios profesionales consultan acerca de la condición clínica de Villarroel y no dudan en mostrar su preocupación.
Ayer a la mañana, un gendarme custodiaba la puerta de acceso a la sala de cuidados críticos esperando la posibilidad de ver a su compañero. En ese momento una enfermera que caminaba por el pasillo se le acercó, le estrechó la mano y le ofreció sus condolencias por la tragedia que sufrieron sus compañeros de fuerza. El gendarme escuchó en silencio las palabras de aliento de esta mujer de ambo azul que sintetizó en un gesto el pesar que generó la muerte de las 42 víctimas del accidente.